El Burgo Ranero – Villadangos del Parámo

Cuenta la tradición que los peregrinos, antes de iniciar el Camino, cogían una piedra que les acompañaría hasta Santiago junto con sus promesas con el fin de ofrecérsela a Santiago Apostol. Nosotros recogimos la nuestra, Aristone, para llevar a Santiago junto con todos los buenos deseos e intenciones del personal de Aristo y Medinsa.

Y así comenzamos nuestro Camino.

Amanecimos en “El Burgo Ranero”. Con un buen desayuno, empezamos a caminar.

A nuestro alrededor las impresionantes llanuras leonesas nos daban la bienvenida. Sus cultivos de cereales, recién cosechados por la época del año y ya preparados para ser guardados antes de la llegada del frío y crudo invierno a estas tierras.

En mitad de camino encontramos el pueblo de “Reliegos” con sus verdes cultivos de maíz. A buen paso y sin descanso finalizamos la etapa con unas pequeñas gotas de lluvia. Pero estábamos preparados , con gran placer estrenamos nuestros chubasqueros amarillos y con ellos atravesamos la puerta del castillo de “Mansilla de las Mulas”.

En esta antigua ciudad amurallada visitamos la Farmacia de Cesar Cimadevilla Sampedro en donde nos recibieron con una gran sonrisa.

Desde Mansilla de las Mulas empezaba nuestra segunda etapa ya dirección León. Etapa algo más dura que la anterior, sumamos algún kilómetro más y dejamos atrás los bonitos paisajes propios de los campos de cultivo. En el camino encontramos la farmacia de Mª Luz López Reguera en Puente de Villarente.

Último día de camino, ya cansados pero con mucha emoción salimos de León pasando por la Farmacia de Josefina González en San Andrés de Rabanedo y por la de Asunción García Verciano en Virgen del Camino. Les explicamos nuestro proyecto de colaboración, que les pareció una idea fantástica, y se mostraron encantados de colaborar e incluso de proponer un próximo proyecto en Cuba, tierra natal de una de las farmaceúticas.

Ya se notaba el cansancio de los dos días anteriores en piernas y pies cuando vimos a lo lejos el cartel que indicaba que lo habíamos conseguido, “Villadangos del Páramo” nos recibía.

Así pusimos fin a nuestra aventura. Nos llevamos muy buenos recuerdos y la satisfacción de haber podido colaborar en una buena causa.

¡Bo camiño al siguiente grupo!