La etapa 3: Toledo-Albarreal del Tajo

Comenzamos nuestra aventura visitando numerosas farmacias tanto en Leganés Centro como en Zarzaquemada. En general la acogida fue excelente y casi todos los farmacéuticos no tuvieron inconveniente en hacerse una foto con nosotros. El proyecto les encantó y salimos reforzados como empresa  en las farmacias que visitamos. Hubo alguna excepción que no merece la pena comentar.

El equipo era multidepartamental, lo que hizo que fuese muy enriquecedor y que cada uno aportase a la acción su punto de vista y su “forma de hacer”. Finalmente, todo salía tan fluido y tan coordinado que daba la impresión de haberlo estado haciendo toda la vida…una maravilla.

La comida fue rápida, en un bar de la zona y nos sirvió para reponer fuerzas y poder visitar más farmacias por la tarde.

Después de estas visitas nos dirigimos a Toledo, lugar donde fuimos a cenar y hacíamos noche.

En cuanto a nuestro camino, comenzamos nuestra aventura tratando de encontrarlo en las afueras de Toledo. Inicialmente pensamos que lo habíamos encontrado pero desafortunadamente no fué así y tuvimos que hacer toda la ruta por una carretera paralela al supuesto camino.  El paisaje que podíamos ver era el rio, con graveras y algunas empresas localizadas al lado del rio; así como diferentes campos de cultivo. En un momento dado, llegamos a unos campos de una bodegas y pudimos apreciar unos inmensos viñedos, tuvimos la suerte de ver como un operario los fumigaba con un tractor “tuneado” para la ocasión. La ruta se alargó casi 20km; en Albarreal de Tajo cogimos la ARISTOFURGONETA y nos fuimos a comer para reponer fuerzas con el grupo 4 a La Puebla de Montalbán. Fué una comida muy divertida en un sitio magnífico, se contaron anécdotas del camino y nos reímos mucho.

Todos quedamos encantados y emplazados para hacer la última etapa en Guadalupe