Etapa 7. Llegando a Talavera de la Reina

Comenzamos nuestra aventura decididos a visitar el mayor número posible de pueblos de Toledo, en dirección a Talavera de la Reina, pasamos por localidades como Fuensalida, Torrijos, Maqueda, Santa Olalla, Montearagón, Cazalegas, … El comienzo fue muy bueno y apuntaba alto,  nos encontramos con farmacias que nos acogieron muy bien,  y por supuesto, gracias al COF de Toledo,  algunas farmacias conocían nuestro proyecto, otras no tanto, pero incluso así estuvieron receptivas de escucharnos y hacerse unas fotos con el grupo. Desafortunadamente a algunas las pillamos fuera de horario a pesar de darnos toda la prisa posible, y de ahí la anécdota de olvidarnos la pancarta en el bar de al lado, justo en el momento que aprovechamos para reponer fuerzas. Esto nos costó unos kilómetros y más tiempo en la ARISTOFURGO, cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos a más de 20 kilómetros y nuestro excompañero de Medinsa  Javier nos estaba esperando en su farmacia de Erustes, por lo que tuvimos que dar la vuelta desde allí.

Nuestro grupo formado por 7 empleados estaba representado a su vez por 7 departamentos diferentes, eso hizo que las comidas y cenas fueran muy enriquecedoras y  productivas, nos hizo entender y comprender mejor cómo funciona la empresa.

En cuanto a nuestro camino fue un camino fácil y ameno de realizar, comenzamos entre  campos de higueras, con su curiosa manera de espantar pájaros en plena época de recolección, utilizando toda clase de artilugios, cañones, música, espantapájaros, etc.

Decidimos empezar justo donde se juntan la GR113 y el camino real de Guadalupe, fuimos siguiendo la vera del río y vimos de primera mano cómo se recolectaban pimientos, que por cierto, ¡tenían una pinta exquisita!  Seguimos nuestro camino por campos de maíz y nos encontramos a uno que otro rebaño de ovejas siguiendo la histórica trashumancia por la cañada real.

Eso sí, teníamos nuestro propio reto personal, conseguir caminar a más de la media del paso humano 5km/h, pudimos comprobar que más o menos lo conseguimos, aunque sólo algunos batieron el record, siempre llevaban unos metros de ventaja.

El mejor premio que pudimos recibir tras los 16km fue unas cervecitas con sus tapas en los lugares típicos de Talavera.

¡¡El equipo pro-humano!!