Totana – El Berro

Nuestro grupo está compuesto por trabajadores de diferentes puestos dentro de la empresa: Nuria es del departamento de producción, la chica más alegre y simpática del grupo; Óscar es el animador por excelencia del grupo; Bernardo, el maestro paellero y portador de la pancarta; Jesús es el benjamín del grupo, no por ello el más apocado; Cristian es del departamento de Supply Chain quien ha sido nuestro guardaespaldas, chófer y por último Santos que pertenece al departamento de Ingeniería y Mantenimiento, el capitán y más dicharachero del grupo.

Después de una jornada de trabajo interminable, a las 15:30 nos explicaron nuestro itinerario de viaje, nos subimos a los monovolumen, y ahí empezábamos la aventura del fin de semana.

Atravesamos las tierras Manchegas hasta llegar a Murcia donde nos alojaremos en una casa rural en las afueras de Totana; una zona muy tranquila a la falda de la Sierra de Espuña rodeada de naranjos y mandarinos.

El viernes nos levantamos temprano, nos colocamos nuestras camisetas amarillas de Aristo y nuestro primer objetivo fue la farmacia del Ldo. Francisco Martínez Serrano. Estábamos nerviosos ya que no sabíamos cómo empezar, pero se solucionó tras la segunda farmacia visitada ya que veíamos que la gente que nos atendía era comprensiva y amable, dándonos su confianza y accediendo a nuestra solicitud de sello y foto sin ningún problema..

En Sangonera La Verde tuvimos la suerte de encontrar a algunas farmacias clientes.

Por fin llegó la hora de regresar a la casa, no sin antes parar a comprar para hacer una parrillada con el otro grupo que accedió a venir a cenar con nosotros y pasar un buen rato con su compañía.

El sábado salimos dirección al santuario de Santa Eulalia de Mérida, en el cuál comenzaría nuestra etapa hacia El Berro. Quedamos con los fotógrafos a las nueve y media para hacernos un pequeño reportaje del arranque de la etapa, tras el cual comenzamos nuestra andadura de 14 Km.

Una vez en la casa, nuestro maestro paellero  Bernardo hizo un gran paella para todos. Por la tarde acudimos a ver el interior del santuario que habíamos visitado por la mañana. Para finalizar la jornada, Nuria y Cristian nos prepararon una sabrosa cena que disfrutamos en el patio junto a la barbacoa.

Ha sido un bonito viaje, algo agotador pero muy gratificante por la gente que hemos conocido y los recuerdos que nos llevamos.